miércoles, 20 de diciembre de 2017

Pantalla Grande, Racismo Grande


"La Paisana Jacinta: En Búsqueda de Wasaberto."

En la película destaca la dicotomía bondad/maldad en la cual los personajes reflejan una suerte de pigmentocracia de valores en donde los “buenos” son blancos y el resto son “malos”. Salvo por Jacinta, en principio.
Pero resulta que Jacinta antes que ser “buena” es una inimputable moral: ignorante contumaz de las normas sociales más básicas y radicalmente ingenua.
Nota aparte merece la constante correlación entre ética y estética, reflejada en la “belleza blanca” versus la “fealdad del otro”.
La cinta es inevitablemente racista porque en la discriminación misma está su razón de ser. No se le pueden pedir peras al olmo: Benavides, Aguilar y otros (incluyendo a un público aquiescente) deberían reflexionar seriamente sobre este punto.

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